Carta de tu cuerpo explicando por qué no quiere que reutilices el aceite

no reutilices el aceite tu cuerpo te lo pide

Hola.
Soy tu cuerpo.
 

Pensarás que tu cuerpo no escribió esta carta porque para escribir se necesitan las manos y los ojos y tu sabes exactamente en dónde han estado tanto manos como ojos en los úlltimos meses. Y tal vez tengas razón en dudar. Pero haz de cuenta que estás asombrado leyendo una carta de tu cuerpo porque, la verdad, lo que te voy a contar es muy importante:

Voy a ir directo al grano. No voy a dar rodeos porque no debe haber secretos entre una persona y su cuerpo:

no quiero que reutilices el aceite con el que cocinas.

Como tu cuerpo que soy, estoy muy agradecido por todo lo bueno que me das y por las buenas intenciones que tienes. Pero siempre prefiero que, todo lo que me des y que todo con lo que me alimentes, sea bueno para mi. Y no quiero que corras riesgos innecesarios. Ni para ti, ni para mi.

Reutilizar el aceite es uno de esos riesgos innecesarios. Ya se que lo has hecho antes. Ya se que otros lo hacen. Pero justamente por eso te escribo esta carta. Te quiero pedir que no lo vuelvas a hacer. Cuando un aceite se usa para cocinar y alcanza ciertas temperaturas (diferentes en cada tipo de aceite) empieza a perder sus propiedades, pero más grave aun, empieza a oxidarse y a ser peligroso para la salud. Para mi salud. Y recuerda que soy el único cuerpo que tienes.

Sé que tu intención es buena pero te hago una reflexión: si usando siempre un aceite fresco, que no ha sido reutilizado, que es de gran calidad y tiene muchos nutrientes, te aseguras de recibir solo cosas buenas ¿para qué corres el riesgo de recibir las malas?

¿Es tan tentador guardar aceite usado? es tu faceta de coleccionista la que te impulsa a guardar aceite? Te propongo que colecciones estampillas. O Llaveros. O zapatos si es que lo tuyo es la moda (la verdad es que no me he dado cuenta si coleccionas zapatos o no porque los cuerpos siempre andamos muy ocupados procesando alimentos, haciendo funciones vitales, produciendo sustancias... no te quiero aburrir con los detalles).

Durante los últimos meses he estado leyendo mucho sobre reutilizar el aceite y estoy convencido: prefiero no correr riesgos. ¿Para qué hacerlo? El problema es que no basta que tu cuerpo quiera algo. Tu también tienes que quererlo. Y por eso te escribo esta amble carta, en la cual te tuteo y te hablo con delicadeza. Si te convenzo, yo se que vamos a estar más tranquilos, nos vamos a entender mejor, vamos a tener un problema menos y podremos dedicar más energía a todas esas cosas que te gustan y que no voy a mencionar aquí porque esta carta se publica en un sitio de internet de acceso público.

Me despido con la esperanza de que vas a reflexionar. O tal vez ya reflexionaste y logré mi objetivo. En cualquier caso, me despido esperando sentirme mucho mejor desde el día de hoy.

 

Enteramente tuyo,

Tu cuerpo.