Radicales libres. ¡No los quieres en tu cuerpo!

radicales libres no reutilices el aceite

La definición de los famosos "radicales libres" empieza de una manera simple y casi que amable. Se trata de una molécula o un grupo de moléculas que al menos un electrón impar. Hasta ahí, todo es una clase de química de la cual se entienden muchas palabras pero no las consecuencias.

La mayoría de las moléculas contienen un número par de electrones y por esta razón se consideran estables. Los radicales libres, al no tener esas parejas perfectas, se vuelven muy "reactivos". Es decir que un radical libre se la pasa buscando otras moléculas que le cedan electrones (o a las cuáles darles ese que les sobra). Esas moléculas nuevas, al perder ese electrón, quedan incompletas, medio dañadas y medio inútiles para cumplir sus funciones.

Un mal ejemplo sería compararlos con una persona a la que le falta una llanta en su carro y anda por ahí quitándole llantas a los carros de los demás. Pero volvamos al cuerpo, a los alimentos y a los radicales libres. Dejemos los carros en las calles de la ciudad. Esos radicales libres tienden a reaccionar o de unirse con todo lo que se encuentran, como por ejemplo, el ADN. Y la oxidación de esas moléculas de ADN son con cierta frecuencia, la causa de varios tipos de cáncer. Es decir: los radicales libres encierran peligro para la salud.

Para agravar el retrato que hacemos aquí de los radicales libres, hay que complementarlo con algo que ustedes probablemente ya concluyeron: cuando un radical libre afecta a otra molécula y la deja incompleta, causa lo que se llama una reacción en cadena. Deja a esa molécula buscando a otras. Que cuando estén dañadas buscarán a otras más.

En todo caso, es importante decir que los radicales libres se producen todo el tiempo en el cuerpo por funciones naturales y normales. Y que un correcto balance de radicales libres y antioxidantes (también producidos por el cuerpo) nos mantiene bien en este sentido. Los antioxidantes en nuestro cuerpo también se producen por causas externas, como la que nos ocupa en este artículo: un aceite que al usarse para cocinar, alcanzó cierta temperatura y se empieza a oxidar y a descomponer, produciendo radicales libres que entran al cuerpo cuando el desafortunado comensal vuelve a usar ese aceite y consume los alimentos allí cocinados. Es decir: que ese volver a usar el aceite podría ser una de las causas de que nuestro cuerpo tenga más radicales libres de los que el organismo puede balancear. Y no se trata simplemente de consumir muchos antioxidantes. Es vital cuidarse de los radicales libres. No es casualidad que se hayan vuelto tan famosos como los pistoleros del oeste norteamericano en su momento.

aceite de cocina no volver a usar

Por todo esto, decimos que "no los quieres en tu cuerpo". Aunque lo correcto sería decir que no los quieres fuera de control o que no los quieres entrando a tu cuerpo por descuidos o por causas diferentes a las naturales, o también, que no los quieres en tu cuerpo superando los niveles adecuados de antioxidantes que los balancean. En todo caso: no es que sean los más queridos del mundo.


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