Los lípidos son moléculas biológicas presentes en tu organismo y son parte esencial para el buen funcionamiento del metabolismo.

Cuentan con dos propiedades fundamentales: la primera es que son insolubles en agua y la segunda que son fuente de energía (Muñoz, 2019).

Compuestos principalmente por carbono e hidrógeno, son sustancias cruciales para el desarrollo de la membrana celular. También, para almacenar energía en tu cuerpo.

Esa es una de sus funciones principales, pero no es la única. Son compuestos esenciales que te ayudan a los procesos regulatorios y estructurales del cuerpo (FAO, s.f.).

Generalmente son conocidos como grasas, pero, aunque todas las grasas son lípidos, lo cierto es que no todos ellos son grasas.

En términos generales, el grupo de compuestos que conforman los lípidos son:  las grasas, ceras, fosfolípidos, esfingolípidos, los esteroles, terpenos y eicosanoides (Muñoz, 2019).

 

A continuación, conocerás cuáles son sus funciones y en qué alimentos puedes encontrarlos.

Qué son los lípidos y en qué alimentos se pueden encontrar

Principales funciones de los lípidos en el organismo

Los lípidos son parte integral de todos los alimentos y están contenidos principalmente en las grasas y los aceites. Su estructura es variable y se refleja según su composición química.

La mayoría son biomoléculas de carbono, hidrógeno, oxígeno, y algunos pueden contener fósforo, nitrógeno y azufre (McKee y McKee, 2014).

Aunque son un grupo heterogéneo, todos comparten su naturaleza hidrocarbonada, y esto hace que puedan contener ácidos grasos unidos.

Todas estas características aportan funciones que benefician a tu organismo, sobre todo a la hora de movilizar las grasas saturadas y como reserva calórica.

Según la OMS (2018), consumirlos regula el nivel de colesterol y previene enfermedades cardiovasculares.

Así que, incluirlos en tu dieta diaria ayudará a los procesos de tu organismo y te aportará los nutrientes esenciales. Sus principales funciones son:

Reservan energía

Almacenar energía es la función más significativa de los lípidos. Esto ocurre cuando la cantidad de grasas que ingieres es mayor a la que necesita tu cuerpo.

En este caso, el exceso de lípidos se acumula en tejidos adiposos que terminan por transformarlos en una fuente de energía extra (Santa María, 2013).

Esta representa una gran ayuda cuando te expones a temperaturas muy bajas, ya que la energía se libera y protege tu cuerpo.

También, actúa como un colchón protector cuando requieres energía adicional para cumplir con ciertas funciones vitales.

Ayudan a regular la temperatura de tu cuerpo

Gracias a la energía acumulada, los lípidos son capaces de regular la temperatura de tu cuerpo.

Esto es porque cada gramo de lípido aporta el doble de energía que un gramo de carbohidratos (Terrera, 2002).

De esta manera, la grasa corporal protege el interior del cuerpo, ya que evita la radiación térmica emitida hacia afuera.

Esto representa una menor pérdida de calor que tu organismo puede aprovechar en temperaturas de frío extremo.

Facilita las señales en el organismo

Los lípidos como las hormonas esteroides, entre las que se encuentran la testosterona y el estrógeno, pueden emitir señales a través de tu organismo.

Son capaces de comunicarse con las membranas celulares al entrar en contacto con la sangre (FAO, s.f.).

Por ello, actúan en la regulación de los procesos de tu organismo y en la forma de comunicar sus respuestas.

Entre sus ventajas más valiosas, es que a través de esta función pueden facilitar la modificación genética del cuerpo.

Gracias a que contribuye a la comunicación entre células, un lípido como los ácidos grasos puede ayudar en el desarrollo de embriones o en el estudio de enfermedades como el cáncer (Troxler y Reardon, s.f.).

Son transmisores de impulsos nerviosos

La propiedad estructural que tienen los lípidos contribuye a la formación de una membrana lipídica con altos niveles de mielina.

Esta, es una sustancia que ayuda a transmitir impulsos nerviosos desde varios puntos del cuerpo al cerebro (Carvajal, 2019).

Incluso, facilita en gran medida que las señales viajen más rápido a lo largo de la circular nerviosa.

Por lo que desempeñan una importante labor en el sistema nervioso y en la transmisión de señales eléctricas entre neuronas.

Principales tipos de lípidos en el organismo

En los alimentos existen tres tipos de estos compuestos fundamentales que sobresalen: las grasas o aceites, los fosfolípidos y los ésteres de colesterol.

Esta clasificación se debe a sus propiedades físicas a temperatura ambiente, también según su polaridad y finalmente por su estructura (Aliouche, 2019).

Grasas o aceites

Este tipo de lípidos es también llamado triglicéridos o triacilglicéridos.

Están compuestos de tres moléculas de ácidos grasos y una de glicerol. Pueden ser grasas si se solidifican a 20°C. En caso contrario, son llamados aceites.

Son cruciales para almacenar energía en tu organismo, y los puedes conseguir como aceites para cocinar, grasa animal y mantequilla (Muñoz, 2019).

Fosfolípidos

Constituidos por dos cadenas de ácidos grasos con un grupo glicerol y un fosfato.

Son clave para la formación de las membranas celulares de tu organismo, ya que tienen la propiedad de atraer y repeler el agua.

En el cuerpo se subdividen en muchos grupos de fosfolípidos, sobre todo en el cerebro y en el sistema digestivo (Torres García y Durán Agüero, 2015).

Por ello, participan en las funciones digestivas de la grasa dentro del intestino delgado.

Los fosfolípidos los puedes encontrar en los huevos, las carnes magras, frutos secos, en el pescado azul y otros.

Ésteres de colesterol

Los ésteres de colesterol son un tipo de lípidos que tienen un componente común: los ácidos grasos.Están presentes en sus dos tipos: los saturados y los insaturados, tanto monoinsaturados como poliinsaturados.

Son indispensables para la producción de hormonas sexuales, de estrógeno y testosterona (Muñoz, 2019). También son responsables de producir adrenalina, cortisol y progesterona.

Según esta última es una hormona con efectos antiinflamatorio que prepara al útero para el embarazo.

Los ésteres de colesterol se encuentran en las frutas y verduras, en cereales, aceites vegetales y nueces.

Alimentos donde se encuentran los lípidos

Estos compuestos se encuentran en todos los alimentos ricos en ácidos grasos.

Aunque pueden estar en las grasas saturadas, lo más recomendable es que consumas las grasas insaturadas (Mayo Clinic, 2019).

Según González (2019), los alimentos ricos en lípidos para una dieta equilibrada son:

  • Alimentos con ácidos grasos saturados. Están presentes en la mantequilla, manteca, tocino, lácteos, huevos, carne magra y el aceite de coco.
  • Comestibles con ácidos grasos monoinsaturados. Se encuentran en el aceite de oliva y de semillas, frutos secos como el maní y las almendras, y en frutas como el aguacate.
  • Alimentos con ácidos grasos poliinsaturados. en cualquier tipo de aceites vegetales, en las algas, y en una pequeña proporción de la grasa animal.

Los lípidos son moléculas orgánicas indispensables para vivir, ya que tienen una función protectora en tu cuerpo.

Son capaces de formar una membrana lipídica que cubre las células y las hace resistente a cualquier cambio en el organismo.

Sin duda, son necesarios en tu nutrición porque son una gran fuente energética y de calor, tienen acción reguladora y suministran los ácidos grasos esenciales que tu cuerpo necesita.

Esta información es de tu interés