Los lípidos son moléculas biológicas presentes en tu organismo, esenciales para el buen funcionamiento del metabolismo. Están compuestos por hidrógeno y carbono, y cuentan con dos propiedades fundamentales: la primera es que son insolubles en agua y la segunda que son fuente de energía (Muñoz, 2019).

 

Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH) (2016), los lípidos son sustancias grasas que se encuentran en la sangre y en los tejidos de tu cuerpo. Estas son partes importantes de las membranas de tus células y del recubrimiento y protección de tus nervios. Incluyen los aceites, ácidos grasos, ceras, fosfolípidos, esteroides (como el colesterol y estrógeno) y otros.

 

Son compuestos necesarios en tu nutrición, suministran energía y apoyan varias funciones como la absorción de algunas vitaminas. Lo recomendable es siempre elegir lípidos de buena fuente como las grasas alimentarias monoinsaturadas y poliinsaturadas. Estas, dentro de una dieta equilibrada, pueden ayudarte a promover una buena salud (Mayo Clinic, 2019). 

 

Conoce a continuación la importancia que tienen en tu alimentación, sus tipos, funciones y en qué alimentos puedes encontrarlos.

Lípidos: ¿qué son y por qué se necesitan en la nutrición?

 Importancia de los lípidos en tu alimentación  

Los lípidos son componentes esenciales de todas las membranas celulares y subcelulares de tu organismo. Estos sirven como vehículo biológico en la absorción de vitaminas liposolubles A, D, E y K, ya que estas se almacenan en el tejido graso (FAO, s.f.). 

Por eso, ayudan a proteger los órganos internos de los golpes físicos y proporcionan ácidos grasos para obtener energía. Por lo tanto, mantenerlos en tu alimentación es importante para los procesos regulatorios y estructurales de tu organismo (FAO, s.f.).

Principales tipos de lípidos que puedes encontrar en los alimentos 

La diversidad de los lípidos se refleja en la variedad de sus estructuras naturales. Estos son moléculas complejas, por lo que su clasificación se debe a sus propiedades físicas a temperatura ambiente, a su polaridad y a su estructura (Aliouche, 2019).

En los alimentos se encuentran tres tipos de lípidos distintos: las grasas, los fosfolípidos y los ésteres de colesterol. Cada uno cuenta con funciones distintas en el organismo (FDNN, s.f.).  

Las grasas o aceites 

La grasa es un macronutriente que suministra energía y es fundamental para tu salud, ya que apoya varias de las funciones. Las vitaminas liposolubles A, D, E y K, por ejemplo, deben tener grasa que se disuelva para que el organismo las pueda utilizar (Mayo Clinic, 2019). 

Lo importante es elegir las grasas más saludables y potencialmente útiles como los ácidos grasos monoinsaturados, poliinsaturados y omega 3. Este tipo de lípidos se encuentran en una variedad de alimentos como los pescados grasos y las nueces. También, en las semillas de chía y linaza, y los aceites vegetales de canola, oliva, girasol y maíz. Estos pueden ser beneficiosos para la salud del corazón (Mayo Clinic, 2019). 

 Los fosfolípidos

Estos lípidos se caracterizan por tener en su composición ácido fosfórico. Por eso, pueden ser parte de determinados tejidos, como los que forman la mielina de las neuronas y las células del músculo cardiaco (FDNN, s.f.).

Los fosfolípidos se destacan por su capacidad para actuar en la membrana celular. Aunque estos no son esencialmente abundantes en la dieta, funcionan como emulsionantes en productos alimenticios. Por tanto, su consumo aumenta, ya que se utilizan frecuentemente en la fabricación de margarinas, quesos y otros alimentos (Aliouche, 2019).

Los ésteres de colesterol

Los ésteres de colesterol son lípidos muy comunes en muchos alimentos y tienen funciones muy importantes en tu organismo. Estos forman parte de la membrana celular, son esenciales para producir ciertas hormonas. También, son precursores de la vitamina D y de los ácidos biliares (Instituto del Corazón de Texas, s.f.).

 En los vegetales no existe colesterol, pues este proviene de los alimentos de origen animal. Se encuentran en la carne, huevos y productos lácteos.  Además, el organismo sintetiza colesterol en distintos órganos, de manera especial en el hígado. Esto implica que su síntesis está asegurada y no hace falta un gran aporte en la dieta (FDNN, s.f.).

Cinco funciones importantes de los lípidos 

Los lípidos son parte integral de todos los alimentos y representan el reservorio de energía más eficaz en el organismo. Estos, junto con las proteínas y los carbohidratos, son considerados uno de los principales macronutrientes en la dieta. Su estructura es variable y, gracias a ella, presentan muchas funciones esenciales para el buen funcionamiento de tu organismo (Sánchez, 2020). Las principales son: 

1. Los lípidos influyen en el crecimiento celular 

Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad Martin Luther Halle-Wittenberg (MLU, 2021), establece que los lípidos son los componentes básicos de la envoltura de una célula: la membrana celular. Gracias a esto, cuentan con una función estructural y reguladora que influye decisivamente en el crecimiento celular. 

El estudio encontró que algunos fosfolípidos pueden regular procesos celulares y con esto, controlar varios aspectos del crecimiento en las células. Aunque se necesita más investigación, estos avances son clave para el ciclo vital de las células y su reproducción. 

2. Son una fuente eficaz de energía del organismo 

Ser una fuente eficaz de energía del organismo es una de las funciones más conocidas de los lípidos. Estos se almacenan en las células para liberar la energía necesaria que requiere tu organismo y llevar a cabo diversos procesos biológicos. Principalmente para el trabajo mecánico y movimiento del cuerpo, ayudar a la síntesis de moléculas y en el transporte de sustancias a través de las membranas (Carvajal, 2019). 

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) (s.f.), los lípidos son una fuente importante de energía metabólica. De todos los nutrientes, estos son los compuestos más energéticos, ya que proporcionan un valor de 9,5 kilocalorías/gramo. De aquí que los lípidos se puedan utilizar como principal reserva de energía. 

3. Ayudan a regular la temperatura de tu cuerpo

Al almacenar energía en las células, los lípidos pueden regular la temperatura de tu cuerpo. Lo hacen con el fin de brindar un aislamiento térmico para soportar bajas temperaturas (Sánchez, 2020).

Esto se debe a que, dentro de tu organismo, se almacenan en células grasas especializadas que forman el tejido adiposo. Este se dispersa y proporciona un efecto aislante que ayuda a mantener la temperatura corporal central (Peluso, 2018). 

4. Los lípidos facilitan las señales en el organismo

Los lípidos, como las hormonas esteroides, pueden emitir señales a través de tu organismo. El tejido adiposo que forman se dispersa por todo tu cuerpo y es capaz de liberar hormonas en la sangre que permiten la comunicación con otros tejidos (Peluso, 2018). 

Su habilidad para comunicarse a través de las células los hace indispensables para el desarrollo cognitivo y de comportamiento. Además, algunos lípidos pueden ayudar a evitar el desarrollo de tumores cancerígenos y contribuir con el estudio de enfermedades crónicas como el cáncer de seno (Troxler y Reardon, s.f.).

5. Son transmisores de impulsos nerviosos

Los lípidos tienen una función vital en la transmisión de los impulsos nerviosos. Estos actúan como regulador en la síntesis del colesterol, lo que contribuye a la formación de una membrana lipoproteica llamada mielina. Esta es una sustancia blanquecina que ayuda a propagar los impulsos nerviosos de una célula a otra (Carvajal, 2019). 

Incluso, hace que actúen como aislantes eléctricos, lo que permite que las señales viajen más rápido a lo largo de los nervios mielinizados. Por esto, son importantes para el sistema nervioso, ya que contribuyen en la transmisión de señales eléctricas entre neuronas (Carvajal, 2019).

Alimentos donde puedes encontrar los lípidos

Los lípidos se encuentran en todos los alimentos ricos en ácidos grasos. Aunque pueden estar en grasas saturadas, lo más recomendable es que consumas las insaturadas (Mayo Clinic, 2019).

Los alimentos ricos en lípidos que pueden contribuir a una dieta equilibrada y saludable son:

  • Los que contienen grasas monoinsaturadas. Se encuentran en el aceite de oliva y canola, en las legumbres y las semillas. También, en el aguacate y en frutos secos como maní y nueces (Academia Americana de Médicos de Familia, 2020). 
  • Aquellos que aportan grasas poliinsaturadas. Están presentes en los aceites vegetales como el de maíz, girasol y cártamo. También, en la soja, las legumbres, los granos, nueces y semillas (Academia Americana de Médicos de Familia, 2020). 
  • Algunas fuentes de omega 3. Como el salmón, nueces, hortalizas de hojas verdes, cereales, semillas de soja, mostaza y calabaza (Troxler y Reardon, s.f.).
  • Los que aportan omega 6. Principalmente los aceites de cártamo y girasol, verduras, cereales, huevos, carnes y germen de trigo (Troxler y Reardon, s.f.).

Los lípidos son compuestos indispensables para vivir ya que tienen una función protectora en tu organismo. Además de ser la principal reserva de energía del organismo, son esenciales para su correcto funcionamiento. Hacen parte importante de las membranas celulares, tienen acción reguladora y suministran los ácidos grasos esenciales necesarios para los procesos vitales.